Vacaciones... musicales
Llegando a estas fechas del calendario, cuando los primeros calores atacan y los días son más largos, parece que el cuerpo pide un descanso. Si bien es cierto que los rigores invernales perjudican a quienes cantamos provocando catarros, dolencias de garganta etcétera, también es cierto que estos primeros calores nos hacen desear una paradita, el curso es largo y necesitamos un paréntesis para retomar nuestra actividad aún con más ganas. Otros años hemos terminado a finales del mes de junio, pues hemos tenido conciertos hasta esas fechas. Este año finalizaremos un poquito antes (si no surge ningun concierto a última hora). Confieso que yo necesito ese descanso como el que más, si bien me conozco y se que muy pronto me atacará el mal de todos los veranos: "Delirium cantamañanum tremens", en cristiano, "mono de cantar". Lo siento por mi familia que tendrá que aguantar mis cantos solitarios y mis desafines y chillidos varios (la familia lo perdona todo) pero no aguan...